ENERO CON LOS NUESTROS: MEMORIAS DE UN POLICÍA(4)

«Ni los muertos»

«Allá por el año 1942 o 43, había fallecido don Carlos Gómez en  Marcelino Escalada. Él se había desempeñado como segundo encargado en esa localidad.

Si era malo o era bueno, yo no lo sé. Solo sabía de él por referencias de otros compañeros míos.

Resulta que el nombrado Gómez, a un tal Gorosito – alias “Tito Goro” le había dado varias palizas. Esto lo hacía cuando lo encontraba en  estado de ebriedad en algún boliche.

Lo que quiero contar es que la noche del velatorio, se presentó “Goro” en el lugar, y ya frente al cajón donde descansaba en paz el finado, lo miró un rato en silencio, y después le hizo recordar muchas cosas pasadas, para, al final, desafiarlo a pelear. Como el muerto no decía nada, se envalentona y agarrando coraje lo quería sacar del cajón. El pobre finado, por supuesto, no decía nada.

Como la cosa se ponía fea, no tuve más remedio que sacarlo del lugar y llevarlo a la comisaría.»

​(Autor: Joaquín Pueyo Cervilla, de «Memorias de un Policía»)​
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