La Ciccolina fue la culpable.

 

 

…Esta calle la conozco y nunca ha cambiado, los arboles tiene la misma sombra y la misma altura hasta el color amarillento de mis recuerdo parase  presente en esta postal…

Solíamos caminar unas quinces cuadras hasta llegar al hermoso edificio de la Nacional de Comercio,  quince cuadra que se hacían en un tiempo de 18minutos, contándonos historias y con charlas que parecía sacadas de una película de ciencias ficción.

Ese día de julio fue diferente, ese día era la continuación de una charla sobre un hecho ocurrido en la noche del sábado, en la ciudad por aquellos tiempos la diversión pasaba por una sala de videos juegos, una gran  plaza, algún campito para el fútbol, o si eras menor intentar colarse en el cine para las dos películas condicionadas después de las 00hs los sábados.

Ese sábado hicimos eso, “Déjala morir Adentro” y “Los gustos y placeres de la Ciccollina”.

Nunca entendí porque la traducción del título de la primera película nos fascino de gran manera.

Fue así que después de  ver “Rambon y Rambito” y no recuerdo el otro título nos preparamos para disfrutar del cine condicionado.  Había que ser audaz y rápido para colarce ya que por ese entonces la policía nos no permitia entrar.

No hubo mayor inconveniente que conseguir unos Australes (dinero de ese entonces) para quien ademas de ser el que nos cobraba la entrada era compañero de escuela.

Debo decir que “dejala morir adentro” no fue más que una película del lejano oeste, y en verdad creo que ocupaba ese espacio solo por su titulo, ya que no pudimos ver más que la pierna de una dama a la  altura de la rodilla,… “ni una teta mostraron” disparo unos de mis compañeros, pero si hubo  muchos disparos y muertes.

La noche era fría de un invierno muy frio era especial,  mi reloj un CASIO digital con cronometro  marcaba 1,50 AM solo teníamos que cuidarnos unos minutos mas y comenzaría esa película cuya famosa actriz principal una Italiana loca era la culpable del despertar sexual mas alocado de nuestra juventud.

2AM comienza la película con sus títulos y una rubia alucinante cubre la pantalla subiendo por unas escaleras, acompañada por dos guardaespaldas y un tercero sentado que le pide que se acerque…, “Acércate y disfruta” (fue la traducción en subtitulado) mientras bajaba el cierre de su pantalón.

No recuerdo haber leído más de dos párrafos y la Diosa Ciccolina jugueteaba con tres enormes penes, y simulaba una escena de violación, tan depravada que la docente de matemática sentada en el palco se levanto de su lugar acompañada de su marido un abogado reconocido y se retiro del cine.

Y fue en ese momento cuando explotábamos de testosterona,  que alguien golpea mi hombro.

– Tenes Documento?

-Yo

No…noooo no, (encandilados por la luz de la linterna).

-Policía

Levántate y acompáñame ¡!

-Yo

Noooo, porque?

-Policía

Levántate o te rompo el culo a patadas y te saco de una oreja!!!

Y el silencio corto el dialogo.

En el halls de entrada conté veintes menores de edad entre ellos yo.

-Policía

Salga y suban al Unimog que está en la puerta, calladitos…., pórtense bien…,

Vos Federico va a tener que venir tu papito a buscarte j aja ja…

Trátalo bien, capaz que le pedimos una tele pal mundial (jefe del operativo)

La historia prosiguió en jefatura en una especie de declaración en un acta individual escrita a mano en un cuaderno viejísimo color azul.

Una vez completada la misma a esperar en el pasillo interno, a la intemperie a que tus padres al ser notificados se apiaden y te retiren.

Uno a uno desfilaron autos retirando a sus hijos…, de los veintes solo quedábamos cuatros a la 4,30 AM, y el temor a ser merecedor del castigo materno me asustaba.

Policía

-…che, a ver vengan los cuatros (mientras degustaba un café el agente se dirigió a nosotros)

– donde viven Uds.?

-quieren que vallamos a buscar a sus padres o esperan el cambio de turno a las 6AM y se van?

Los cuatros nos miramos y mientras titiritamos de frio dijimos: Llamé por favor!!

Policía

No tenemos teléfono…, si quieren los vamos a buscar.  Pero van a tener que colaborar con la nafta.

Cuanto juntan?

Silencio….  Quince Australes, casi tímidamente respondimos ya resignados al castigo.

Mi vieja fue la penúltima madre en llegar, y no estaba muy contenta de salir de la casa a buscar a su hijo.

El reproche y la tirada de oreja fue desde la salida de jefatura  por calle Cabal hasta bien entrada la plaza.

Y para completar una buena bofetada al llegar a casa.

No sé porque recuerdo esa historia, pero hay cosas en esa historia que me marcaron.

Quizás ese lunes mientras caminábamos a la escuela cargábamos con la pesada mochila emocional de ser culpable de delinquir, de mojarle la oreja a una sociedad cerrada egoísta, que seriamos señalados y seguramente alejados de todo grupo de pares.

La historia nunca fue contada en su totalidad y la versión áulica fue reforzada por la imaginación adolecente al punto que en la salida de la escuela, 17,45hs ya los cuatros  éramos unos héroes por enfrentar a esa sociedad, y la verdad que esa verdad fue la aceptada como verdadera y fuimos por unas semanas idolatrados por nuestros pares.

 

J.Dellorefice

Cuentos Cortos

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